¿Cómo funciona un detector de humo?

Espero que hayas llegado aquí porque eres una persona que prefiere prevenir a curar, no como yo.

Si ahora te puedo contar las diferencias entre unos detectores de humo y otros, es porque la experiencia me ha enseñado que son más que necesarios.

Hace unos seis meses tuve un descuido, una tontería. Me dejé una colilla mal apagada en el cenicero. La ventana estaba abierta, había brisa y tuve la mala suerte de que se prendieron las cortinas. Eran de lino.

Lo que pasó después ya te lo puedes imaginar.

Doy gracias porque estoy vivo (en ese momento estaba solo en casa) y porque mi seguro de hogar se portó como era debido.

Pero perdí muchas cosas que no voy a recuperar: recuerdos valiosos y, sobre todo, la sensación de seguridad.

Pero bueno, al menos sobre eso puedo actuar. Ahora tengo instalados detectores de humo y un sistema completo anti incendios. Te cuento lo que sé de los detectores para que no te pase lo mismo que a mí.

Pero, antes de empezar, distingamos detectores de humo y alarmas de humo: los primeros están conectados a una central, que es la que emite las señales de alarma. Estas señales pueden ser visuales o sonoras. Si lo que tienes es un aparato individual que funciona a baterías y que emite esas señales por sí mismo, eso es una alarma de humo.

Detector de humo óptico o fotoeléctrico

Los detectores de humo ópticos, también llamados fotoeléctricos, detectan el humo porque “lo ven”. Llevan incorporada una lente que es capaz de distinguir que se ha acumulado humo en una habitación. Y detectan esa acumulación bien porque el aire se oscurece o bien por dispersión del mismo. Dentro de los detectores de humo ópticos hay varias clases:

De rayo infrarrojo

Están compuestos por dos dispositivos, emisor y receptor. El emisor emite un rayo infrarrojo que llega al receptor. De ahí el nombre. Cuando la habitación se llena de humo, el receptor recibe menos cantidad de luz (porque el propio humo lo impide) y entonces hace saltar la alarma.

De tipo puntual

El funcionamiento de este es un poco más complejo de explicar. Aquí, el emisor del rayo y el receptor están en la misma cámara. Pues bien, cuando el humo penetra en la cámara, lo que hace es reflejar el haz de luz, el receptor lo recibe y la alarma salta.

De laser

Funcionan con tecnología láser, que es la que, en una cámara de aglutinación, detecta el oscurecimiento

Detector óptico análogo

Se trata del detector de humo más sencillo. Activa la alarma cuando alcanza los niveles de opacidad para los que está configurado. Plantea el problema de que el sensor no sabe diferenciar si la opacidad se debe a que hay humo o a polvo o suciedad, así que, si lo instalas, tendrás que acordarte de limpiarlo con regularidad. Funciona con resistencias electrónicas y no tiene software integrado de ningún tipo.

Detector óptico digital

A diferencia de los anteriores, los detectores de humo ópticos digitales sí cuentan con software integrado. El mismo es capaz de verificar si el oscurecimiento es por humo o suciedad. Y lo hace antes de enviar al panel de control la señal para activar la alarma.

Detector de humo ionico

Entender cómo funcionan los detectores de humo iónicos me llevó algo más de tiempo. Sobre todo porque contienen un elemento radiactivo, el Americio. Afortunadamente, su presencia es mínima y absolutamente inofensiva.

Estos detectores de humo tienen una cámara de ionización. La misma está formada por dos placas cargadas eléctricamente y por la fuente de radiación; es decir, el Americio. Es este el que ioniza el aire que hay entre las dos placas.

Las partículas de humo son mucho más grandes, en tamaño, que las moléculas de aire ionizadas y, cuando entran en la cámara de ionización, chocan y se combinan con ellas.

Esto hace que vayan desapareciendo iones. A más humo, más combinación y menos iones.

La alarma salta cuando el número de iones se reduzca hasta el nivel para el que se configuró.

Estos detectores de humo son muy eficaces porque detectan muy pronto la presencia de humo. Pero tienen el inconveniente de que les afectan la humedad, las corrientes de aire y el polvo.

Detector de humo con detector de monóxido de carbono

Estos aparatos detectan, además del humo que proviene de un incendio, la presencia del monóxido de carbono en el aire. Este es un gas que no huele, ni se ve y que es extremadamente tóxico.

Cuando en las noticias se habla de víctimas mortales por asfixia, el motivo suele ser la inhalación de monóxido de carbono. De ahí que sea prudente instalar estos detectores en espacios donde haya electrodomésticos que funcionen con combustible, como calderas. Pero también en habitaciones con radiadores, etc.

Los detectores de monóxido de carbono funcionan mediante un sensor electroquímico dentro del cual se produce una reacción que hace saltar la alarma cuando detecta una alta presencia de CO2.

Mantenimiento y limpieza de detector de humo

Lo primero que debes saber es que la mayoría de los detectores de humo tienen una vida útil de unos 10 años. Los de monóxido de carbono duran menos, unos 5 años. Pero, para que funcionen con la máxima eficacia durante ese tiempo, es recomendable que los mantengas en buen estado. A fin de cuentas, de nada sirve instalar detectores de humo si luego te vas a olvidar de ellos. El objetivo es que protejan tu casa y a tu familia. Y para ello hay ciertas cosas que debes comprobar de manera periódica:

  • Cambia la pila al menos una vez al año. Este es el tiempo que suele durar la carga de las pilas alcalinas corrientes. La mayoría de los detectores de humo te avisarán de que la pila está a punto de agotarse como un mes antes de que esto suceda. Lo harán con un pitido. Es más habitual de lo que crees que, al oír esa señal, la desconectemos, tomemos nota mental de cambiar la pila y nos olvidemos de hacerlo. Mala idea. Eso te convierte en el poseedor de un detector de humo absolutamente inútil. Procura poner el modelo y marca de pila que recomienda el fabricante para evitar errores en el funcionamiento.
  • Comprueba de vez en cuando que el detector funciona. No hace falta que simules un incendio ni que acerques humo al sensor. Basta con que presiones la parte central del aparato para ver si salta la alarma. Si no lo hace, comprueba las pilas y limpia el detector.
  • La limpieza de los detectores de humo es algo básico para su mantenimiento. Cuando hablaba de cada tipo de ellos ya he comentado que la suciedad y el polvo pueden interferir en su buen funcionamiento. Puedes limpiarlos con un cepillo suave o con un aspirador a potencia media. Asegúrate de que las ranuras quedan despejadas, pero nunca abras el detector para limpiarlo por dentro. Podría ser peor el remedio que la enfermedad.

Como y donde instalar el detector de humo

Dónde colocar los detectores de humo

Puede parecer una obviedad, pero los detectores de humo deben colocarse en una zona alta. El motivo es que el humo es menos denso que el aire. Es decir, pesa menos, por lo cual tiende a ascender. Si el detector se encuentra en una zona baja, no detectará el humo porque este habrá escapado de su radio de acción.

Además, por norma general se recomienda colocar los detectores cerca de las puertas de las habitaciones en las que se corre mayor riesgo de incendio o de escapes de monóxido de carbono. La cocina y el lugar donde se encuentre la caldera son los lugares más evidentes. Pero recuerda que algunos sistemas de calefacción hacen que el gas recorra toda la casa.

En cuanto al número de detectores necesarios, dependen del tamaño y del tipo de viviendas del que estemos hablando.

En casas de una sola planta lo mejor es colocar un detector en la entrada o en el distribuidor. Si además hay pasillos largos, un segundo detector es muy recomendable.

En casas de dos plantas el primer detector debe colocarse en la entrada y el segundo en la parte alta de las escaleras. Este cubrirá todo el piso de arriba.

Cómo colocarlos

En la actualidad ya se han desarrollado detectores de humo que se conectan a la red eléctrica de la vivienda, pero la mayoría de ellos funcionan con pilas. Por tanto, su instalación es muy sencilla.

Basta con asegurarse de que el lugar donde vas a colocarlo es seguro; es decir, que no hay cables ni tuberías que pasen por allí.

Para fijar la base del detector tendrás que hacer dos agujeros y colocar los respectivos tirafondos con sus tacos. Como el detector de humos no pesa no hace falta que sean grandes.

En la misma base del aparato es donde debes colocar la pila. Como decía un poco más arriba, mejor si es del modelo y marca que recomiende el fabricante. En cuestiones de seguridad, ahorrar unos céntimos no suele salir rentable.

Por último, tendrás que colocar la parte del sensor. Estas suelen encajar bien a presión o bien a rosca en la base. En algunos casos la unión entre ambas partes se hace mediante pequeños tornillo.

Y eso es todo. Prueba que el detector funciona presionando en el centro para que salte la alarma y ya podrás dormir tranquilo.